El caso Mailbox

Ya han pasado unos dos meses del lanzamiento de Mailbox, una aplicación para iPhone que muestra una manera alternativa de gestionar nuestro correo electrónico. Tal y como cuentan sus desarrolladores en su web, la aplicación nació como una necesidad: aunque existen muchas aplicaciones para gestionar tareas y demás ToDo’s diarios, al final siempre acabamos usando el correo como lugar donde se reúnen todos los recordatorios, así que, ¿por qué no hacer que el gestor de correo se comporte como una lista de tareas? Aquí tenéis el vídeo promocional de la aplicación, que muestra su funcionamiento:

Sin embargo, lo más curioso (o polémico) de la aplicación ha sido la técnica que adoptaron para asegurar que sus servidores no colapsaran los primeros días: una lista de espera. Para poder acceder a las funcionalidades de la aplicación, una vez descargada, es necesario “hacer cola”, algo que ha desesperado a multitud de usuarios y que ha provocado que la aplicación se llevara multitud de críticas negativas. “La demora no parece una buena idea” podíamos leer en la crítica de El País, sin ir más lejos. ¿Creéis que esto hizo que los usuarios se echasen atrás? Nada más lejos de la realidad; tres semanas después de su lanzamiento habían conseguido llegar a la friolera de 50 millones de mensajes procesados diariamente. Poco después, la compañía sería adquirida por Dropbox. Una aplicación con menos de dos meses de vida había sido vendida por una millonaria cifra que no se ha difundido (aunque se rumorea que ronda los 100 millones de dólares), ¿quién se acuerda ahora de la lista de espera?

Tras dos meses de intenso testeo, he decir que yo estoy encantado con la aplicación: ahora soy mucho más eficiente, cumplo mejor con mis tareas, y tengo mi correo mucho más organizado. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer para los desarrolladores, ya que carece de algunas funcionalidades básicas que otros gestores de correo, como Sparrow, sí tenían.

Ayer mismo podíamos leer que Mailbox había abandonado el sistema de lista de espera. Eso sí, visto el éxito obtenido, puede que esta técnica sea adoptada por alguna otra aplicación. Al final, conseguían que el usuario estuviera pendiente de su posición en la lista y su expectación subiese como la espuma. ¿Habéis probado la aplicación? ¿Qué os parece? ¿Esperasteis la lista? ¿Os parece una locura este sistema?

El triunfo de Google Maps

Como todos sabéis, Apple decidió crear su propia aplicación nativa de mapas en iOS 6, añadiendo multitud de funcionalidades que hasta el momento la versión de Google Maps disponible en sus dispositivos no tenía. Sin embargo, la gran cantidad de errores en los mapas en todo el mundo, así como la falta de información sobre puntos de interés, hizo estallar la ira de medio planeta.

Han pasado unos meses desde el lanzamiento de iOS 6 y, por fin, la aplicación de Google ha sido añadida al catálogo de la app store. Una aplicación completamente renovada que se ha librado de las ataduras que tiene una app nativa y ha incluido nuevas funcionalidades. Quizás, las más destacables son la inclusión de mapas vectoriales, que hacen que los mapas ocupen menos y se carguen mucho más rápido; y el sistema de navegación paso a paso, que incluso da información sobre la ruta con gran detalle. Es curioso ver como estas dos características ya habían sido incluidas por Apple en sus nuevos mapas, aunque quedaron en segundo plano, emborronadas por la mala calidad geográfica de los mismos.

Los dos primeros días de Google Maps en la App Store terminaron con más de 10 millones de descargas en todo el mundo, así que podemos decir que la batalla ha terminado, por el momento. Sin embargo, no creo que sea Google el mayor vencedor. El vencedor, ha sido el usuario.

Aunque han pasado unos meses sin tener una aplicación decente de mapas, el divorcio entre Apple y Google ha servido para que la competición llevara al usuario a una aplicación de mapas claramente superior a la que había antes.

Y yo me pregunto, ¿no deberíamos alegrarnos de que haya esta competencia entre las grandes compañías? Es posible que la época de menores innovaciones en las tecnologías de comunicaciones es en la que Windows reinaba sin esfuerzo; mientras que la rivalidad de Google, Apple y hasta Microsoft, nos trae grandes novedades todos los años. Tan poco sentido tiene ser acérrimo de una empresa como ser un “hater”. Cuanto más innove una, más innovarán las demás, y más beneficiado saldrá el usuario.